Arte General

jueves, 16 de diciembre de 2010

MEZQUITA DE CÓRDOBA

Análisis:
 Planta e imagen interior de una Mezquita. Dos partes fundamentales se pueden señalar de esta arquitectura: el patio (sahn) descubierto, en el que se observa el emplazamiento del alminar de planta cuadrada (desde donde el almuédano invitaba a la plegaria) y la fuente (sahil) para las abluciones obligatorias antes de entrar en la gran sala de oración (liwan), cubierta y dividida por 18 hileras de columnas que forman 19 naves (haram), todas ellas orientadas perpendicularmente al muro de la quibla, en el que destaca como elemento sobresaliente el mirhab. El muro que rodea el edificio está horadado por 18 puertas en tres de sus cuatro lados (no hay en el testero). Vemos también unos pilares que indican sucesivas ampliaciones.
            En la foto se aprecia el mármol de las columnas, la caliza y el ladrillo de las dovelas alternadas de los arcos. Parece un sistema adintelado pero con arcos (no aparecen bóvedas en planta) y por la delgadez de los soportes podría tener cubierta plana de madera. Los soportes van en un sistema doble: columnas sobre pilares y los arcos también: herradura sobre pilares y medio punto sobre columnas. Los de herradura son de entibo o tirantes para evitar la curvatura de los soportes y los de medio punto para sostener directamente la cubierta.
            Aparecen elementos decorativos en capiteles (relieve), transiciones de soportes con rollos de cavetos y dovelas con alternancia cromática. No hay decoración figurativa (iconoclastia). La superposición de arcos y la multitud de soportes producen el efecto bosque y muchas líneas de perspectiva.
            El espacio parece indiferenciado, es una sucesión de naves idénticas sin jerarquía ni localidad. No hay simbología en planta y es ideal para albergar grandes muchedumbres. Es un espacio oscuro por la falta de vanos.
Comentario:
Se trata de la Aljama de Córdoba, construida durante el Emirato y el Califato de Al Andalus. Servía para la oración, sin ritos ni liturgias. Hay una quibla para orientarse y en ella está el Mihrab con la Maxura delante, todo ello orientado al Sur.
 Se puede seguir fácilmente la evolución que a lo largo de los siglos experimentó esta obra en sucesivas ampliaciones. La primitiva mezquita es obra de Abderramán I (756-788): «Cuando Abd al-Rahman I entró en al-Andalus y se instaló en Córdoba llamó a los cristianos y les pidió que le vendiesen la Iglesia visigoda de San Vicente situada en el mismo emplazamiento, compensándolos con la reconstrucción de las Iglesias que habían sido destruidas en los tiempos de la conquista. En el año 785 inició el derribo de la Iglesia y la construcción de la mezquita aljama, con 11 naves y un patio. Abd al-Rahman II alargó el antiguo edificio en dirección sur derribando la quibla en el año 848. También ordenó derribar el alminar primitivo y construir uno nuevo. Comenzó al-Hakam su reinado con la ampliación de la mezquita el 16 de octubre del año 961.  Se alargaron más las once naves hasta el Guadalquivir, se levantó la Maxura nueva y se construyó el Mihrab definitivo. Estuvo acabada en el 969. Algunos años después, Almanzor (978-1002), valido de Hixem II (976-1013), se decidió a ampliarla por el lado oriental, que era el único por el que se podía hacer. En el año 987 se añadieron 8 naves más con toda la largura de las anteriores y terminó el patio o Sabil.
Estos ensanches produjeron un resultado definitivo: la descentralización del mirhab; se rompía así la articulación de su eje principal y con él la simetría guardada hasta la ampliación de Almanzor. La superposición de soportes para reaprovechar las columnas visigodas y para ganar altura, la superposición de arcos con función de entibo y soporte, todo ello son elementos copiados del Acueducto de los Milagros en Mérida, al igual que la alternancia de colores en las dovelas de los arcos. Sólidos muros delimitan el espacio arquitectónico exteriormente, robustecidos con contrafuertes que, en el muro de la quibla, coinciden con los ejes que separan las distintas naves. Sobre éstos reposan las cubiertas. La techumbre es plana de madera pero al exterior son 19 tejadillos de doble vertiente acabados en teja roja, cuyos canales de desagüe coinciden al interior con hileras de soportes. Planta y alzado (los muros se rematan exteriormente con almenas) sugieren en la mezquita la idea de fortaleza.
Además se introducen novedades como las bóvedas de nervios o califales, montadas sobre trompas y con bóvedas gallonadas en el centro. Se introduce además el arco lobulado y entrecruzado, el arco califal excéntrico del Mihrab, la decoración de ataurique, lacerías y escritura cúfica, además del mosaico vidriado.
El edificio resume por sí solo el arte del Emirato y el esplendor del Califato hasta la llegada del periodo de Reinos Taifas. Sus ampliaciones van asociadas al crecimiento físico, económico y cultural de Córdoba.